•  

    Y en el transcurrir de la acción, del hacer, del repetir, del innovar, del descubrir, del aprender… el ser de humanidad va tomando progresivamente una consciencia de poder, por lo que sabe, por lo que ha aprendido, por lo que interpreta, por lo que ha descubierto. 

    Y en la medida en que así sucede, se egolatriza, se idolatriza… y va gestando su mundo. Y cada cual va gestando su imperio o su dominio. 

    Ese es el patrón común de la especie sapiens:

    “No, esto ya lo conozco”. “No, esto ya lo sé, ya lo he aprendido, ya…”.

    No se da cuenta de lo que ha olvidado, que lo tuvo aprendido en otro tiempo.

    Y aquí, la Llamada Orante nos advierte… de que ese progresivo avance que se va convirtiendo en poder, que se va haciendo autosuficiente, que se va egolatrizando, idolatrizando… esa progresión, le aleja; le aleja hacia los infinitos de la consciencia ignorante.

    Sí. La consciencia del saber –nos advierte la Llamada Orante- nos convierte en universos individuales, en poderes y sentencias y dictámenes, órdenes, reglas… imperativas dominantes.

    En la Llamada Orante, al situarnos en el Universo Creador del Misterio, inmediatamente –no hace falta pensar demasiado-… la consciencia ignorante nos abre un Universo insondable. Nos abre hacia un camino sin fin. 

    El que lleno está de saber, de erudición, de conocimientos… teme abrirse, procura reservarse, aspira a guardar y tener ¡por si acaso algún día no tiene! Es esclavo de su erudición, de su saber, de su aprendizaje. Y en su ego-idolatría no admite ignorancia. Se ha hecho un universo y un mundo “a su imagen y semejanza” de su conocer, de su conoci-miento. Y así crea una familia, un grupo, una comunidad, un estado, un país, un continente.

    Y se dispone a defender sus derechos personales, familiares, sociales, culturales… Pero no reivindica su ignorancia de vida, su ignorancia de Universo, su ignorancia de Creación.

    Así, como podemos suponer, el orante sanador, el milagro, la iluminación, se hacen verdaderamente “difíciles”. Aunque potencialmente se tengan. 

    El divino ignorante, al abrirse al Misterio, está en la sorpresa permanente, ¡en la suerte sorprendente!; en interpretar y reinterpretar una y otra vez… la misma frase, que parecía repetida, pero vista en otro momento, en otras circunstancias y bajo otra cuestión, se hace ¡tan diferente!...

    Como cuando consultamos el I-Ching y, según la pregunta, según la cuestión, su respuesta –de ese hexagrama que hayamos leído varias veces- ya tiene otra naturaleza.

    El divino… el divino ignorante presta atención a todo lo que transcurre.

    El divino ignorante no tiene límites… y por eso se llena de bondad. Pero no la retiene; la expresa. Y por eso se llena de misericordia. No hace propaganda de ella, sino que la ejerce. Y por eso se llena –sin llenarse nunca-… de Amor. Y con él se ejercita. No lo retiene; lo muestra.

    Sabe lo fundamental del Gran Ignorante Orante de consciencia: que no hay ninguna realidad que le pertenezca.

    Ahhhhh… “Nada” –podría decirse-. Nada le pertenece. No hay “algo” que le pertenezca –mejor es decirlo así-.

    ¡No!, no es fácil. Decirlo puede ser entendible, puede ser razonable, pero vivirlo no es fácil. No, no. Ciertamente. Puesto que… el amor que siento por “mi” hijo, el amor que siento por “mi” teoría, el amor que siento –por poner el tope en el amor; sin topes- por “mi” proyecto, por “mi” país, en el momento en que se posiciona como posesión, deja de ser ignorante para ser propietario. Y como propietario, cuida sus pertenencias y establece un límite. Pone una verja… Busca una renta… 

    El reclamo propietarista deja la ignorancia aparte y reclama su derecho.

    Y como escuchamos, el ignorante no ha renunciado a descubrir, a aprender, a releer, a retomar… No. Pero descubre que poseer lo que descubre, lo que aprende, lo que desarrolla, y no ponerlo “al servicio de”, supone una posesión; supone un poder. 

    Y ahí ya deja de ser ignorante.

    Si los nutrientes de nuestro ser son divinos; si la oración es el principal… –por no decir el único- vínculo que nos mantiene en consciencia de Universo, eso debe ser una consciencia de sentir. Por eso no es fácil, no. Por momentos se puede expresar y por momentos vivir, pero estamos en terrenos –como vemos, como observamos- ¡terriblemente poderosos! Y el más adepto, el más cercano, el más creyente… es tentado, y se cree sobresaliente. Se siente… imprescindiblemente dominante, seguro de sus convicciones y capacitado para cualquier labor.

    Y así abandona meditar, orar, contemplar, sentir sin renta. Y se vuelve un esclavo del saber, del conocer, del manejar, del manipular…; de empoderarse como cultura, como desarrollo, como especialidad de cualquier rama o dimensión.

    La Creación ha dado la flor de la vida… con un perfume inigualable. Y en su asombroso misterio, esa flor… ofrece su perfume, pero es un misterio su procedencia. 

    Cuando nos embriagamos del perfume orante… y nos declaramos solemnemente ignorantes, pero abiertamente despiertos, luminosos, generosos, milagrosos, intermediarios sanantes…; cuando esto ocurre, ¡y se mantiene ante los acechos y comentarios y regalías que reclaman posiciones, posesiones!… ¡ay!, cuando todo eso queda relegado –¡sin desprecio!, con respeto-, el peso es ligero. Diríase que no hay peso. Y la opción y la posibilidad de que otros vean, otros contemplen, otros “se den cuenta de”… y asuman la consciencia del supremo ignorante… Porque impresa está, y evidentemente es obvia, pero cuando se llena de erudita capacidad de conocer, no ve más. Rompe el vínculo con el Misterio. Se siente seguro con su vacuna, con su remedio... 

    “Ni siquiera” –y esto es de gran ayuda-, ni siquiera se reconoce como un misterio, él mismo.

    ¡Ahhh! ¡Qué importante perla surge! 

    Si procedo del Misterio, ¿qué soy? Un misterio. 

    Por eso, sin querer queriendo, nos repetían una y otra vez: “Conócete a ti mismo, conócete a ti mismo”. Y los sicoanalistas buscaban el “conocerse a sí mismos”: “Conócete a ti mismo”

    Pero… ¡pero no!

    Renuncia a conocerte a ti mismo. Declárate ignorante de tu ser, porque provienes del Misterio

    Sabrás –sin poseer- tus dones… para servir. Y sabiendo que nada es tuyo, a nada has de aspirar. Pero sí, a participar.

    Así se obtiene, así se descubre la consciencia de liberación. 

    Así se alcanzan… los progresivos pasos de iluminación; que se ven, que se ejercitan, que se practican.

    ***

    Seguir Leyendo...

  •  

    And in the course of action, of doing, of repeating, of innovating, of discovering, of learning... the being of humanity progressively acquires a consciousness of power, for what it knows, for what it has learned, for what it interprets, for what it has discovered.

    And to the extent that this happens, he becomes egomaniac, idolised... and he builds his own world. And each one builds its own empire or its domain.

    That is the common pattern of the sapiens species:

    "No, I already know this. "No, I already know it, I've already learnt it, I've already..." .

    He doesn't realise what he has forgotten, that he had learnt it in another time.

    And here, the Praying Call warns us... that this progressive advance that is turning into power, that is becoming self-sufficient, egomaniac idolised... this progression moves him away; moves him away into the infinities of ignorant consciousness.

    Yes. The consciousness of knowledge, -the Praying Call warns us-, turns us into individual universes, into powers and judgements and rulings, orders, rules... dominant imperatives.

    In the Prayerful Call, by placing us in the Creative Universe of the Mystery, immediately -it is not necessary to think too much-... the ignorant consciousness opens to us an unfathomable Universe. It opens us to an endless path.

    He who is full of knowledge, erudition, learning... is afraid to open up, tries to keep to himself, aspires to keep and to have, just in case one day he does not have any! He is a slave to his erudition, his knowledge and his learning. And in his ego-idolatry he does not admit ignorance. He has made a universe and a world "in his own image and likeness" out of his knowledge... And so, he creates a family, a group, a community, a state, a country, a continent.

    And he sets out to defend his personal, family, social, cultural rights... But he does not claim his ignorance of life, his ignorance of the Universe, his ignorance of Creation.

    Thus, as we may suppose, the healer prayer, the miracle, enlightenment, becomes truly "difficult". Although, potentially one has it.

    The divine ignorant, by opening himself to the Mystery, is in permanent surprise, in surprising luck!; interpreting and reinterpreting again and again... the same sentence, which seemed repeated, but when seen at another time, in other circumstances and under another question, it becomes so different!...

    As when we consult the I-Ching and, depending on the question, depending on the issue, its answer -from that hexagram that we have read several times- already has a different nature.

    The divine... the divine ignorant pays attention to everything that happens.

    The divine ignorant, has no limits... and that is why he is filled with goodness. But he does not withhold it; but he expresses it. And therefore, he is filled with mercy. He does not propagandize it, but exercises it. And that’s why he is fulfilled -without ever filling up-... with Love. And with it he exercises. He does not hold it back; he shows it.

    He knows the fundamentals of the Great Ignorant Praying consciousness: that there is no reality that belongs to him.

    Ah!... "Nothing", you might say. Nothing belongs to him. There is "nothing" that belongs to him -it is better to put it that way-.

    No!, it is not easy. Saying it, may be understandable, it may be reasonable, but experiencing it, is not easy. No, it is not. Certainly. Since... the love I feel for "my" son, the love I feel for "my" theory, the love I feel -to put the limit on love; without limits- for "my" project, for "my" country, at the moment it is positioned as a possession, it ceases to be ignorant and becomes an owner. And as an owner, he takes care of his belongings and sets a limit. He puts up a fence... He looks for a profit...

    The claim to ownership leaves ignorance aside and claims his right.

    And as we heard, the ignorant have not renounced to discover, to learn, to reread, and to restart... No. But he discovers that to possess what he discovers, what he learns, what he develops, and not to put it "at the service of", implies a possession; it implies a power.

    And that's when he stops being ignorant.

    If the nutrients of our being are divine; if prayer is the main… -if not the only- link that keeps us in consciousness of the Universe, that must be a consciousness of feeling. That is why it is not easy, no, it is not. At times it can be expressed and at times it can be lived, but we are in terrains -as we see, as we observe- terribly powerful! And the most adept, the closest one, the best believer... is tempted, and believes himself to be outstanding. He feels... indispensably dominant, confident of his convictions and qualified for any task.

    And so he abandons meditation, praying, contemplation, feeling without profit. And he becomes a slave to knowledge, to know, to handling, to manipulate...; to empower itself as a culture, as a development, as a speciality of any branch or dimension.

    Creation has given the flower of life... with a perfume like no other. And in its astonishing mystery, that flower... offers its perfume, but its source is a mystery.

    When we get drunk on the prayerful perfume... and we declare ourselves solemnly ignorant, but openly awake, luminous, generous, miraculous, healing intermediaries...; when this happens, and is maintained in the face of stalks and comments and royalties claiming positions, possessions!... oh!, when all this is relegated -without contempt, with respect- the weight is light. It could be said that there is no weight. And the option and the possibility for others to see, for others to contemplate, others to "realise"... and assume the consciousness of the supreme ignorant... Because it is imprinted and evidently is obvious, but when it is filled with the erudite capacity of knowing, it sees no more. The link with the Mystery gets broken. One feels safe with its vaccine, with its remedy....

    "Not even' -and this is a great help- he does not even recognise himself as a mystery, himself.

    Ah! An important pearl arises!

    If I come from the Mystery, what am I? A mystery.

    That is why, unwittingly or knowingly we were told over and over again: "Know thyself, know thyself". And the psychoanalysts sought to "know themselves": "Know yourself".

    But... but no!:

    Give up knowing yourself. Declare yourself ignorant of your being, because you come from the Mystery.

     You will know -without possessing- your gifts... to serve. And knowing that nothing is yours, you have nothing to aspire to. But, participate.

    This is how you get it; this is how you discover the consciousness of liberation.

    Thus, are reached... the progressive steps of enlightenment; which are seen, which are exercised, which are practised.

    ***

    Seguir Leyendo...

  •  

    Se dice, en el Evangelio de San Juan –frecuentemente citado-, que “en el Principio era la Palabra, y la Palabra era Dios, y nada se hizo sin Ella”.

    Con las palabras surgieron… las comunicaciones. Y de ellas también nos dice, la Biblia, que una Torre de Babel se erigió para alcanzar lo Divino, y que ésta se destruyó… por su vanidad, y ahí aparecieron las miles de lenguas. Y ya no era fácil entenderse entre unos y otros: cada uno expresaba su lengua.

    Sin entrar en si fue así o no, lo cierto es que cada comunidad humana establecida en diferentes espacios del planeta, genera un lenguaje: la palabra. Y con ésta se comunica.

    Y que dando un gran salto, llegamos a las eras de las comunicaciones –en donde estamos-. Y dando otro gran salto interpretativo, llegamos a la incomunicación. Como si se hubiera producido una mutante. 

    Continuas leyes, artículos y precisiones, esgrime la burocracia de los gobiernos para aclarar, para puntualizar, para decir...

    Como cabría esperar, la comunicación cotidiana es tan frágil que…

    Pareciera que cada uno está empeñado en decir su versión, y en consecuencia, la escucha no es la mejor versión… puesto que en vez de estar escuchando –aunque esté en silencio-, estoy pensando lo que voy a decir.

    Y es así como surge la confusión –de “confundidos”-.

    Y en todo este vertiginoso mirar, ¿dónde queda “en el Principio era la Palabra”

    Es como decir: “En el Principio era Dios, y ahora, en el Principio es... “hoy””

    Y la diferencia es sustancial. Entre partir de una Fuerza Creadora, y partir de ahora, de hoy… casi un abismo insondable.

     Se hace valer aquel dicho que dice: “Donde dije digo, digo Diego.

    La desconfianza se hace presente, y la confrontación también, puesto que cada fragmento comunicante reclama su autoría y su certeza, que no coinciden con las otras. Con lo cual, es lógico la desconfianza, la incertidumbre, puesto que lo que cada ser entiende es algo diferente a lo que entiende el otro. 

    La resultante es que… o bien –o bien- el decir es incompleto, impreciso, avieso… o bien la escucha es despreocupada, indiferente… o bien, lo que decíamos al principio: se está pensando más en lo que se va a decir que en lo que se está escuchando.

    A esto habría que añadir los “tradicionales” –llamémoslos así- prejuicios entre los seres: “Lo que diga éste vale; lo que diga aquél, no. Lo que diga el otro lo tengo en cuenta; lo que diga aquél... no”.

    Así que son ‘multifactores’ los que inciden en la incomunicación, en la era de la comunicación.

    Y así, obviamente, cuando nos llaman a orar –la Llamada Orante- podemos escuchar... ¡cualquier cosa! E interpretar… cualquier otra. Y que quede como parte integrante del orante, lo que escuchó, es ya más difícil aún.

    La Llamada Orante nos advierte, nos alerta sobre la necesidad de precisar la escucha, la palabra, lo dicho. 

    Atender a lo prejuicioso. 

    Dar… valor –y quizás ahí está un punto importante- dar valor a la palabra de cualquiera. En la medida en que valoramos las palabras del otro, así se establecen los respetos. Y en la medida en que hay respetos hay convivencia. Pero si se parte de bases ya crónicas, establecidas... de nada servirán los interminables medios de comunicación.

    Si en el Principio fue la Palabra, la Llamada Orante nos reclama –puesto que somos parlantes-… nos reclama, lo primero, la sinceridad. Y con ello, muy probablemente aparecerán las palabras. Y ese es otro capítulo que también incide en la palabra: 

    “Voy a decir esto, pero que no se note que me he callado esto otro”.

    ¡Ah!

    “Cómo contaría esto, recortando aquello, sin que lo uno ni lo otro participen”.

    ¡Oh!

    Los vericuetos que se pueden hacer son interminables.

    Es similar, el grado de obstáculo, a cuando se pregunta a alguien, a sabiendas de que lo que se le pregunta lo sabe, y te dice que no lo sabe. 

    .- ¿Dónde vives?

    .- No lo sé.

    .- ¿Cómo que no lo sabes?

    .- No, no lo sé.

    En vez de decir: No quiero decirte dónde vivo.

    A veces son cosas tan flagrantes como ésas, que resultan como… ofensivas, irrespetuosas…

    Pero… no olvidemos que estamos en la época de la impunidad. Entonces, cada cual puede decir y expresar lo que ¡quiera!, no lo que debe expresar. 

    Pero lo grave es que cada cual no se da cuenta de que, cuando él reclame y pregunte, le va a ocurrir lo mismo.

    Pero aquí siempre aparece la ley del embudo, por supuesto. Es decir: “yo exijo a los demás claridad y sinceridad, pero yo no la voy a dar”.

    Lo siempre famoso de: “Se ve la paja en el ojo ajeno, pero no se ve la viga en el propio”.

    Luego aparecen los famosos ejemplos… y los recuerdos de aquél, y de aquello otro... y el barullo se hace presente. Y si fuera a resolver algo, ¡bueno!, bien está. ¡Pero no!, no resuelve nada. Crea tensiones y… ¡más prejuicios!

    La Llamada Orante de hoy nos conmina a que, cada vez que expresemos –¡o antes de expresar!- recapacitemos lo que vamos a comentar, a mostrar, a decir; comprobemos que lo que se ha dicho se ha entendido. ¡Y da igual que sean cosas pequeñas que grandes!... Cualquier palabra es grandiosa: depende de dónde se la coloque, quién la diga y en qué momento, puede ser transcendental. Así que no vale decir: “No, es que en aquel momento, las palabras…; pero en estos momentos, estas otras palabras… bajan de calidad”. ¡No! Ese es un prejuicio hacia la propia palabra. 

    De ahí que la Llamada Orante nos reclame el ¡don! –porque es un don- de comunicarnos; además, que podamos hacerlo con todo tipo de formas y maneras.

    ¡Qué ásperas y rudas se muestran las comunicaciones, cuando las palabras son sentenciosas!, cuando el dicho es dudoso, cuando lo transmitido es mentiroso.

    ¡Y qué suave, qué suave resulta la palabra, y qué bálsamo es, cuando se la siente conmovida, se la siente sentida, se la siente sincera, se la siente motivadora, se la siente inductora, se la siente intencionada! Y no solamente resulta suave, sino que resulta vigorosa. Resulta... una esperanza. Resulta ser una promesa. 

    ¡Resulta ser creer! Resulta ser –la palabra- creer.

    ¿Recuerdan aquella coletilla religiosa que decía: “Palabra de Dios”, y se contestaba: “Te alabamos señor”?

    ¿Cómo ha llegado la humanidad a irrespetarse ¡tanto, tanto, tanto!... que necesitamos notarios que den fe de lo que decimos y de lo que somos?

    ¡La Fe no la da ningún notario! ¡La Fe es un acontecer extraordinario!... que emana de la Creación, y que se compromete en las palabras cuando éstas son de sentida emergencia.

    También ocurre que en ese hablar, en esa palabra, con harta frecuencia, el que va a decir o a hablar, ya ha pensado por el que va a escuchar… 

    “Eso es… ¡Pibe! ¡Eso es macanudo, eso es increíble, eso es transfigurante, eso es cuántico!”… –pongámosle un poco de humor-.

    .- Verás, te voy a decir algo, pero yo ya sé lo que vas a pensar, yo ya sé lo que me vas a contestar.

    .- ¡Entonces no digás nada, boludo! Si lo sabes todo, ¿para qué vas a decir?

    Es frecuente que, como las personas van sobradas de recursos, ya piensen y sientan y sepan lo que los otros… Aunque no sepan ni sientan lo que ellos mismos piensan y sienten, sí saben lo de los otros. Pero lo de “los otros”, ¡de todos!

    .- Yo ya sé lo que me va a decir en cuanto yo le diga tal cosa.

    .- ¡Ah!, ¿sí? ¿Pero se la has dicho?

    .- No.

    .- Entonces ¿cómo lo sabes?

    .- ¡Hombre! Porque le conozco.

    .- ¿Y qué conoces…? ¿¡Qué conoces!?

    ¡Está bien hacer una prospección, claro! Está bien hacer supo…siciones –que recuerda a los supositorios: supo-siciones-. “Y supongo y supongo...”

    ¡Espera, espera, espera! No pongas nada todavía encima de la mesa. Muéstrate como eres, y si en verdad eres sincero y no guardas ninguna carta marcada, se te escuchará. 

    Porque por muy maltrato que el ser haga de las palabras, éstas tienen su ánima, sí. Y no las va a destruir ni las va a hacer desaparecer la política, la filosofía, la religión… ¡no! Las podemos maltratar –como así ocurre-, las podemos tergiversar, malinterpretar, sí, pero están ahí. 

    Y cuando se decide usarlas con la precisión de la que cada uno sea capaz, se escuchan. Pero ocurre que habitualmente van contaminadas, precipitadas o tardías, o antes de tiempo.

    Por tanto, el Sentido Orante también nos impulsa y nos impele a creer en la palabra. ¿Recuerdan?: “Una palabra tuya bastará para sanar”. ¡Y es cierto!... Pero tiene que ser esa palabra con el rigor, la armonía, el equilibrio, la belleza, la transparencia, la sinceridad y el don de la entrega, la que tiene que expresarse.

    Y todos hemos vivido momentos en los que esas palabras, o aquella palabra, o aquello que me dijeron, me conmovió, me dejó… no ya pensando sino que, ya, quedó ahí. Y no lo olvidamos.

    Nos dicen las últimas noticias de nuestro genoma, que tenemos 8055 millones de letras. 

    ¡Ocho mil? Muchas letras, ¿no? En realidad, son cuatro letras o cinco –depende- y con ellas se construye un ser humano. Pero son letras, son escrituras que hablan, porque al leerlas interpretamos. Y podríamos decir –ya en este plano híper moderno-: 

    “¿No es suficiente con ese número de letras, para decir las cosas claras? Porque si todavía tuviera solamente cuatro letras o cinco… Pero ¿ocho mil…?” –por cierto: “millones”-.

    Es decir que nuestros recursos son... ¡guau! Para no repetirnos. ¡Y hay que ver lo que se repiten las cosas! Nuestros recursos son inagotables. Necesitaríamos muchas vidas, o ejercitarnos como eternos, para agotar todas las combinaciones que puedan gestarse en esa información.

    Pero todo está muy justo. Al decir “muy justo” quiero decir que todo está muy bien colocado, en esas letras, para constituir un ser humano. Y en consecuencia, también para leernos y expresarnos, debemos contemplar todo de lo que disponemos para que lo que se exprese sea correctamente leído, correctamente escuchado, claramente expuesto.

    Sin suponer que el otro sabe, que el otro conoce, que “creo que”, que “me parece que…”. No, no, no, no, no, no. La adenina va con la timina, y la citosina va con la guanina. Y no pueden ir de otra forma, como letras del alfabeto genético. 

    Y el uracilo –el quinto- para transcribir. Y cuando hay algún error, la manifestación es muy significativa.

    Y es así, igualmente, lo que ocurre en el mundo, con la especie. Errores y errores y errores se acumulan, y dramas y dramas y dramas se suceden. Y todo fue porque dijo que me dijo, que le dije, que entendió, que no entendió, que aceptó, ¡que mintió!...

    “Y dijo Dios: Hágase la luz. Y dijo Dios...”.

    O sea que la palabra le funcionó.

    Creía en lo que decía, y eso creó.

    Y si somos un modelo emanado del Misterio Creador, sólo sabemos en base a “de lo que hemos sido dotados”. Y siguiendo la comparación de nuestro código, se nos muestran infinitas formas de expresarnos y de comunicarnos y de aclararnos… sin error.

    Las palabras nos reclaman, para que nuestras creencias ¡en nosotros mismos... y en lo que nos rodea!, puedan ser viables. Podamos establecer una adaptación complaciente, realmente.

    Y el creer en la propia palabra, y en la del otro, nos hace confabularnos en proyectos, en ideas, en solidarias convivencias.

    PIEDAD...

    ***

    Seguir Leyendo...

  •  

    It is said in the oft-quoted Gospel of John that "In the beginning was the Word, and the Word was God, and nothing was made without the Word".

    With words arose... communications. And from them. the Bible also tells us, that a Tower of Babel was erected to reach the Divine, and that it was destroyed... because of its vanity, and there appeared thousands of languages. And it was no longer easy to understand one another: each one spoke his own language.

    Without going into whether it was like that or not, what is certain is that each human community established in different areas of the planet generates a language: the word. And through it they communicate.

    And taking a great leap, we have arrived to the communications era -where we are now. And taking another great interpretative leap, we arrive at uncommunication. As if a mutation had occurred.

    Continuous laws, articles and clarifications, wields bureaucracy of the governments to clarify, to point out, to say...

    As one might expect, everyday communication is so fragile that... 

    It seems that everyone is determined to say his or her own version, and as a result, listening is not the best one... because instead of listening -even if I am silent- I am thinking about what I am going to say.

    And this is how confusion -from "confused"- arises.

    And in all of this dizzying gazing, where is "in the beginning was the Word"?

    It is like saying: "In the Beginning was God, and nowin the Beginning is.... "today"”.

    And the difference is substantial, between starting from a Creative Force, and starting from now, from today... almost an unfathomable abyss.

    The saying of: "Where I said I see, I say Icy", becomes valuable.

    Mistrust is present, and so is confrontation, since each communicating fragment claims its authorship and certainty, which do not coincide with the others. And so, mistrust and uncertainty are logical, since what each being understands is different from what the other understands.

    The result is that... either –(either)- the speech is incomplete, imprecise, misleading... or else the listening is unconcerned, indifferent... or, as we said at the beginning: one is thinking more about what one is going to say than about what one is listening to.

    To this should be added the "traditional" -let's call them that- prejudices between people: "What this one says is fine; what that other one says, is not. What this one says, I take into account; but what that other one says…I don’t”.

    So, there are 'multi-factors' that play a role in the lack of communication in the era of communication.

    And so, obviously, when we are called to pray -the Prayerful Call- we can listen.... anything! And interpret... anything else. And that what is heard remains, as an integral part of the prayer, is even more difficult.

    The Prayerful Call warns us, alerts us of the need to be precise in our listening, our words, what is said.

    Beware of prejudices.

    To give... value -and perhaps this is an important point- to give value to anyone's words. To the extent that we value each other's words, respect is established. And to the extent that there is respect, there is coexistence. But if we start from chronic, already established bases... the endless communicating resources will be of no use.

    If in the Beginning it was the Word, the Praying Call claims us -since we are speakers-... it claims us, first of all, sincerity. And with that, most probably, the words will appear. And that is another chapter that also affects the word:

    "I'm going to say this, but I won’t show that I've kept something else quiet".

    Ah!

    "How would I tell this, cutting out that, without this or the other taking part".

    Oh!

    Endless twists and turns could be made.

    It is similar, the degree of obstacle, to when you ask someone, knowing that they know what you are asking, and they pretend they don't know.

    .- Where do you live?

    .- I don't know.

    .- What do you mean you don't know?

    .- No, I don't know.

    Instead of saying: I don't want to tell you where I live.

    Sometimes they are such blatant things as these one that turn out to be... offensive, disrespectful...

    But... let's not forget that we are in the era of impunity. So, everyone can say and express what they want to say, not what they should say.

    But what is serious is that everyone does not realise that, when he complains and asks questions, the same thing will happen to him.

    But here, of course, there is always the law of the funnel. In other words: "I demand clarity and honesty from others, but I won't give it".

    The ever famous: "You see the speck in someone else's eye, but you don't see the plank in your own eye".

    Then the famous examples appear... and the memories of that one, and the other... and the uproar ensue. And if it only would be good for something, it is fine, but it doesn’t, it doesn't solve anything. It creates tensions and... more prejudices!

    Today's Prayerful Call urges us, every time we express -or before expressing- to reconsider what we are going to comment on, to show, to say; to check that what has been said has been understood. And it doesn't matter if they are small things or big things!... Any word is great: depending on where it is placed, who says it and at what time, it can be transcendental. So, it's no good saying: "No, it's just that at that moment, the words...; but at this moment, these other words... are lowering in quality". No! That is a prejudice towards the word itself.

    Hence the Prayerful Call claims from us the gift! -because it is a gift- to communicate; moreover, that we can do so in all sorts of ways and forms.

    How rough and rude are communications when the words are sententious, when the speech is dubious, when what is conveyed is untruthful.

    And how soft, how gentle the word is, and what a balm it is, when you feel it is moved, when you feel it is heartfelt, when you feel it is sincere, when you feel it is motivating, when you feel it is inducing, when you feel it is intentional! And it is not only gentle, but it is vigorous. It turns out to be... a hope. It turns out to be a promise.

    It turns out to be believe! It turns out to be -the word- believe.

    Do you remember that religious catchphrase: "Word of God", and the reply was: "We praise you, Lord"?

    How humanity has come to disrespect itself so much, so much, so much!… that we need notaries to attest, give faith about what we say and who we are?

    Faith is not given by a public notary! Faith is an extraordinary happening!... which emanates from Creation, and which is committed in words when they are of sincere urgency.

    It also happens that in that speech, in that word, very often, the one who is going to say or speak, has already thought for the one who is going to listen...

    "That's... That's awesome, that's amazing, that's transfiguring, that's quantic!"...   -let's put a bit of humour in it-.

    .-You see, I'm going to tell you something, but I already know what you're going to think, I already know what you're going to answer me.

    .-Then don't say anything, you fool! If you know everything, why are you going to say it?

    Often, as people have plenty of resources, they already think and feel and know about others... Although they do not know or feel what they themselves think and feel, they do know about others. But about "the others", about everyone!

    .-I already know what he is going to say to me when I tell him such a thing.

    .-Ah, do you?, but did you tell him?

    .-No.

    .-Then how do you know?

    .-Well Man! I do, because I know him.

    .-And then what?...? What do you know!?

    It's good to prospect, of course! It's OK to make suppo…sitions -reminiscent of suppositories: supo-sitions. "And I suppose and I suppose...".

    Wait, wait, wait, wait! Don't you put anything on the table yet. Show yourself as you are, and if you are truly sincere and hold no marked cards, you will be heard.

    Because no matter how much we mistreat words, they have their soul, yes. And they will not be destroyed or made to disappear by politics, philosophy, religion... no! We can mistreat them -as is the case-, we can distort them, misinterpret them, yes, but they are still there.

    And when it is decided to use them as accurately as one is capable of, they are heard. But it happens that they are usually contaminated, hasty or late, or ahead of time.

    Therefore, the Praying Sense also urges us and impels us to believe in the word. Do you remember?: "One word from you will be enough to heal"? And it is true!... But it has to be that word with rigour, harmony, balance, beauty, transparency, sincerity and the gift of dedication, which has to be expressed.

    And we have all experienced moments when those words, or that word, or what was said to me, moved me, left me... not just thinking, but it stayed there. And we don't forget it.

    The latest news about our genome tells us that we have 8055 million letters.

    Eight thousand? That's a lot of letters, isn't it? Really, they are four or five letters  -it depends- and with them a human being is constructed. But they are letters; they are writings that speak, because when we read them, we interpret them. And we could say -now on this hyper-modern level:

    "Isn't that number of letters enough to make things clear? Because if it only had four or five letters... But it has eight thousand? -by the way: "millions"-.

    In other words, our resources are... wow! So as not to repeat ourselves. Our resources are inexhaustible. We would need many lifetimes, or exercise ourselves as eternal, to exhaust all the combinations that can be gestated in that information.

    But everything is just right. By "just right" I mean that everything is very well placed, in these letters, to constitute a human being. And consequently, also to read and express ourselves, we must consider everything at our disposal so that what is expressed is correctly read, correctly heard, clearly stated.

    Without assuming that the other knows, that "I think that", that "it seems to me that...". No, no, no, no, no. Adenine goes with thymine, and cytosine goes with guanine. And they can't go any other way, like letters in the genetic alphabet.

    And the uracil -the fifth- to transcribe. And when there is an error, the manifestation is very significant.

    And so it is, likewise, with the world, with the species. Mistakes and errors and mistakes accumulate, and dramas and dramas and dramas follow one after the other. And it was all because he said that he told me, that I told him, that he understood, that he didn't understand, that he accepted, that he lied!...

    "And God said: Let there be light. And God said...".

    So, the word worked for him.

    He believed in what he said, and that's what he created.

    And if we are a model emanating from the Creator Mystery, we only know based on of "what we have been gifted with". And following the comparison of our code, we are shown infinite ways of expressing and communicating and clarifying ourselves... without error.

    The words claim to us, so that our beliefs in ourselves -and in our surroundings- can be viable. We can establish a truly complaisant adaptation.

    And believing in one's own word, and in that of the other, makes us join together in projects, in ideas, in coexistence.

    MERCY…

    ***

    Seguir Leyendo...

  •  

    Domina la cotidiana “normalidad” del acomodo, de la queja soterrada; a veces, del clamor de la protesta.

    Pero todo ello encapsulado, silenciado hasta que, un día… un día se descubre o estalla.

    “La fiesta en paz” se ha convertido en un modo de vivir, en una manera de estar… para no perder ninguna oportunidad.

    Mientras, a la vez, el alma bulle en buscar ser sincera. Y no se atreve.

    Y el proyecto y el cambio se ejercitan en el silencio meditativo. Pero tampoco se expresa.

    El ser se secuestra continuamente.

    Nadie parece saber quién es quién. Salvo cuando ¡irrumpe!… desordenadamente. Pero tampoco ése es el que debe ser.

    El respeto humano cotidiano, para que los que hablen y comenten –que nunca es de ellos mismos- no tengan motivos, es una actitud… de solapada mentira.

    Se da más crédito a la opinión vulgar… que a la sugerencia ¡sincera!

    Se da más crédito al miedo y al drama… –parece que “hierve” mejor-, que a la mínima alegría, a la sugerente posibilidad o a un simple estar en armonía.

    Sin duda, todas estas facetas, son muy generalistas. Cierto. Pero no menos cierto es que gravitan y gravitan sobre nuestro diario acontecer, y cada vez es más difícil ser lo que se es, y el ser se acomoda para ser lo que los demás quieren que sea.

    ¿¡Es que acaso la vida de un ser se ha cristalizado en este Universo –con todos sus proyectos y recursos- para convertirse en un pésimo actor de los gustos ajenos!?

    Y socialmente –y socialmente- se incide sobre cada ser… para juzgarlo, premiarlo, condenarlo, apartarlo… –¡depende!... del interés ajeno-.

    La especie humanidad, en su desarrollo, se ha convertido en una “Guerra de Secesión” que no tiene prevista su disolución. Es un estilo de vivir… que conspira, que critica, que mira…; que se camufla con la opinión, con la libre expresión…

    La Llamada Orante nos ¡requiere! Nos requiere como seres de Universo. Nos requiere como seres sinceros… que podamos aspirar ¡el viento!, sin miedo, sin prejuicio.

    ¡Es demasiado, demasiado, demasiado importante el vivir!, como para reducirlo a una crítica, a un insulto, a un… silencio, a un “pasar” y conformarse.

    La Llamada Orante nos reclama la infinitud, la eternidad y el misterio permanente que supone ¡vivir!... Y en ese misterio debemos permanecer, y no caer en el fácil recurso de la queja, la acusación, la crítica…: ¡el “mundanismo” cotidiano!

    Pero, ¡ojo! Tampoco erigirse en salvador, en protector, en dominador, en controlador de ¡verdades!… Que también los hay. Y pasan por ser los virtuosos.

    Se ha construido, a lo largo de la evolución, un vivir de tropiezos, de golpes, caídas, dolores…; “la queja viva permanente”… que obviamente culpa a esto o a aquello o a aquél o al otro… y se olvida, se olvida del vivir.

    Pero ciertamente, para acordarse del vivir, es preciso purificar esa cotidiana apariencia.

    ¡Para recordar el vivir auténtico, es necesario alcanzar una transparencia! 

    ¡No es preciso esconder algo! Es un peso… ¡inaceptable!

    ¡Sí! Hay un clamor de la vida.

    Sí. Hay una exclamación del vivir… –sí-… que nos promueve la oración –sí-… para salir de ese recoveco, laberinto, encrucijada… en el que no se quiere perder nada de lo que se tiene, o se quiere obtener más de lo que se debe; en el que el combate es permanente; en el que la opinión del más incapacitado ¡pesa más que el criterio y el sentido del más sofisticado!

    ¡Hasta cuándo va a imperar la vulgaridad de vivir!... a espaldas de la grandeza de un instante de respiro.

    ¿¡Cuándo el ser va a reclamar, a su destino, su verdadera intemporalidad, con sus sentires, con sus búsquedas, con sus actitudes…!? ¡Que se adaptan, pero no callan! ¡Que asumen, pero no renuncian!

    Si desciende el nivel de sensibilidad, si se aminora la intención del afecto, si se hace del Amar un tímido contento… estaremos fuera del contexto de vida de Universo.

    ¡Estaremos apilando los cementerios, los hospitales, los enfrentamientos, los odios, los rencores!… Contaminando…

    Las minas antipersonas que están repartidas por muchos lugares, son pequeñas explosiones, comparadas con las minas antipersonas que el propio ser genera hacia sí y hacia el entorno. 

    ¡Estalla en su callada lucha! Llora en su silencio de escondite. Y procura, ante lo vulgar, que no se note.

    ¡Ay! ¡Qué desdicha!... el vivir ¡sin contar con la vida!

    ¡Ay! ¡Qué desolación!... el estar sin sentir que se está, anhelando y deseando otra realidad. 

    ¡Ay!, ¡qué dolor se hace!... cuando las palabras se silencian, o se expresan… “aparentemente”. Dan una muestra de apariencia.

    La mentira ronda con el ocultamiento. Y es curioso que, ese fomento al escondite, se piensa y se siente que ahí se quedará, y que a la tumba irá a parar, y que nadie lo sentirá, ¡nadie lo descubrirá! 

    ¡Qué estúpido proceder!

    Lo oculto, lo aparente, no puede evitar que se irradie lo evidente. 

    Por mucho ejercicio que se haga para aparentar…, sólo con el respirar, en cada exhalación el ser se muestra, y otros respiran su aliento.

    ¡Sí! ¡Quizás no se sabrá a la minuciosidad lo que cada cual oculta, esconde y evita! Con precisión no se sabrá, pero peor serán las consecuencias. Porque las actitudes de vulgaridad contaminan, ¡contagian!, dañan. Producen dolor.

    Y así, ¿acaso no vemos el continuo dolor… que circula?

    ¿Acaso se puede seguir pensando que es “por una alteración de”… o “por causa de”…?

    Bajo el Sentido Orante, nada de eso tiene sentido. El dolor es impropio del viviente.

    La vida, en su magnificencia, no precisa de dolerse.

    ¡No bajar el nivel de consciencia, que evidentemente nos muestra razones que explican este o aquel dolor! Se es consciente de que el origen está en el estar, en la manera de ser, que se ha ido labrando en un cultivo social, espiritual, político económico… –etcétera largo-.

    Hacernos dignos del vivir es un reclamo orante, para que nos sintamos fluidos; para que dejemos de preguntarnos: “¿Y qué puedo hacer?”¡Todos saben lo que deben hacer!

    La pregunta de que “¿qué debo hacer?, ¿qué puedo hacer?” es la pregunta engañosa que trata de comprometer al entorno con su opinión, y así establecer una estrategia ¡falsa!... de la manera de estar, de la manera de ser.

    ¡La vida!, el vivir, da suficientes referencias como para que cada ser tome nota de su posición. Él sabe qué hacer. Pero evalúa más y valora más lo que otro u otros dicen de lo que se debe hacer, de cómo se debe comportar… 

    El ser se siente ¡sometido a otros seres!... Y se amedranta cuando tiene que referirse a ser una creación continua y permanente. Se amedranta cuando no tiene el poder que reclama continuamente sobre su cuerpo, sobre sus acciones, sobre su actitud… 

    Desprecia la vida y el vivir. Y transita en la incómoda situación de renta, beneficio, pérdida, ganancia… Avejenta sus pieles, sus ideas, sus danzas… y así se convierte en un pergamino que no es leíble.

    ¡Ese no es el vivir… que reclama la vida! 

    Ese no es el estar en el que cada cual debe saber –¡y sabe!- realizarse. 

    No hacer de lo cotidiano un inconveniente, ¡por favor!

    Acercarse… acercarse al vivir ardiente: a ese que sonríe a los dones permanentes y continuados de la Providencia. A ese que busca, porque está en el Misterio. A ese que descubre, que ¡aprende!, que se asombra.

    No hay que aceptarse en la vulgar versión de lo que la evolución quiere –esa evolución de exigencias humanas-. Hay otra evolución: la verdadera. La que no está diseñada por el sabio, el tecnológico, el inteligente… Esa otra evolución que nos perfuma, nos alienta y nos muestra la diversidad infinita, con lo cual dejamos la vulgaridad cotidiana.

    La tarea de vivir es embarcarse en el mar, en el AMAR. No es echar el ancla en el puerto.

    La tarea de vivir no es anclarse en alta mar… y hacer del vivir una conquista.

    La tarea de vivir es navegar sin anclas, con el aliento de los vientos… que nos llevan en un transcurrir infinito.

    No hay que llegar, hay que transcurrir.

    No hay que salir, ¡ya estamos!

    Pero, sí. En estos ritmos de humanidad, si se quiere reconocer el vivir… supone un esfuerzo. 

    Un esfuerzo que ¡está alentado!, que está referenciado en el Eterno Misterio. Un esfuerzo que está inherente a el ser. ¡Que no supone cansancio! Que no da fatiga. Que, por el contrario, da vuelo, da ganas… y no de “ganar” precisamente, sino de desprenderse del lastre que impone la vulgaridad.

    El Universo Creador aguarda con sus dones.

    El Misterio… el Misterio Creativo, permanente y generoso, ¡cargado de Misericordia y de Piedad!… hace que el esfuerzo no sea doloso, no sea desagradable. Más bien, que sea liberador. Y así lo es cuando la referencia es ¡el Amor!, cuando la referencia es Lo Amante. 

    El esfuerzo, ahí, no implica fatiga ni cansancio ni dolor. Supone ternura, descubrimiento, creatividad y aliento.

    ¡El entusiasmo de vivir es gratuito! ¡No es un guión! ¡No es una partitura! ¡Es un don que tiene lo viviente!, y que el humano ha tratado –y trata- de dominar, de controlar, de manejar, de manipular, ¡de imponer!

    En la sutil esperanza de un lejano y –a la vez- íntimo aliento, la Oración reclama.. exclama… aclara

    ***

    Seguir Leyendo...

  •  

    The daily "normality" of self-comfort, of hidden complaint, and sometimes the clamour of protest, dominates.

    But all of it encapsulated, silenced until, one day... one day it is discovered or explodes.

    "The party in peace" has become a way of life, a way of being... to not miss any opportunity.

    Meanwhile, the soul is throbbing to try to be sincere. And it doesn't dare.

    And the project and the change are exercised in meditative silence. But it is not expressed either.

    The being abducts itself continuously.

    Nobody seems to know who is who. Except when it bursts!... out of order. But that's not who it should be either.

    Daily human respect, so that those who speak and comment –that is never about themselves- would have no reasons, is an attitude... of underhanded lying.

    More credit is given to vulgar opinion... than to sincere suggestion!

    More credit is given to fear and drama... -it seems it “boils" better- than the slightest joy, the suggestive possibility, or a simple state of harmony.

    No doubt, all these are very general aspects. That is true. But it is no less true that they gravitate and gravitate on our daily life, and it is increasingly more difficult to be oneself, and the being accommodates to be what others want it to be.

    Could it be that life of a being crystallised in this Universe -with all its projects and resources- to become a lousy actor of other people's tastes!?

    And socially -and socially- each being is pointed out... to be judged, rewarded, condemned, separated... -it depends!... on the interests of others-.

    The human species, in its development, has become a " Secession War" that has not foreseen its dissolution. It is a way of life... which conspires, criticises, watches...; which camouflages itself with opinion, with free speech...

    The Prayerful Call requires us! It requires us as beings of the Universe. It requires from us as sincere beings... that we can breathe in the wind!, fearless, without prejudice.

    It is too important, life is too important, as to reduce it to a criticism, an insult, a... silence, to ignore and to accept.

    The Prayerful Call demands from us infinity, eternity and the permanent mystery that living supposes!... And in that mystery, we must remain, and not fall into the easy resort of complaint, accusation, criticism...: everyday "worldliness"!

    But, beware! Neither should oneself stand up as saviour, protector, dominator, controller of truths!... Because there are also some of those. And they even look like virtuous.

    Throughout evolution, a life of stumbles, blows, falls, pains... has been built up; "the permanent living complaint"... which obviously blames this or that or the other... and forgets, it forgets about living.

    But certainly, in order to remember living, it is necessary to purify that daily appearance.

    To remember authentic living, it is necessary to achieve transparency!

    There is no need to hide something! It is an unacceptable… burden!

    Yes! There is a clamour for life.

    Yes. There is an exclamation of living... -yes-... that prayer encourages- yes-... to get out of that nook, labyrinth, crossroads... in which one does not want to lose anything of what one has, or one wants to get more than what one should; in which the fight is permanent; in which the opinion of the most incapable outweighs the criteria and the sense of the most sophisticated!

    How long will vulgarity of living prevail... on the back of the greatness of a moment's respite?

    When is the being going to claim, to its destiny, its true timelessness, with its feelings, with its searches, with its attitudes...? That they adapt, but don’t keep quiet! That they assume, but do not resign!

    If the level of sensitivity is lowered, if the intention of affection is lessened, if Love becomes a timid contentment... we are out of the context of life of the Universe.

    We will be piling up the cemeteries, hospitals, clashes, hatreds, grudges!... Polluting...

    The landmines that are spread in many places are small explosions compared to the anti-personnel mines that people create for themselves and their environment.

    It bursts in its silent struggle! It cries in its hiding silence. And it tries, in the face of the vulgar, not to be noticed.

    Oh! Such a misfortune!... to live without counting with life!

    Oh! What desolation... to be without feeling that one is there, longing and wishing for another reality.

    Oh!, what a pain it becomes!... when words are silenced, or "apparently"…  expressed. They give a token of appearance.

    Lying goes hand in hand with concealment. And it's curious that, in this promotion of hiding, it is thought and felt that it will remain there, and that it will go to the grave, and no one will feel it, no one will discover it!

    Such a stupid thing to do!

    The hidden, the apparent, cannot prevent the obvious to radiate.

    No matter how much exercise is done to pretend..., just by breathing, in each exhalation the being shows itself, and others breathe its breath.

    Yes! Perhaps it will not be known in detail what everyone hides, conceals and avoids! It will not be known precisely, but the consequences will be worse. Because attitudes of vulgarity contaminate, infect, damage. They cause pain.

    And so, do we not see perhaps the continuous pain... circulating?

    Is it still possible to think that it is "due to an alteration of"... or "because of"...?

    Under the Praying Sense, none of that makes any sense. Pain is inappropriate of the living.

    Life, in its magnificence, does not need pain.

    Not lowering the level of consciousness, which obviously shows us the reasons for this or that pain! One is aware that its origin is in being, in the way we are, which has been carved out in a social, spiritual, political, economic breeding... –and a long etcetera-.

    To make ourselves worthy of living is a prayerful claim, so that we feel flowing; so that we stop asking ourselves: "And what can I do? Everyone knows what he or she should do!

    The question "what should I do, what can I do?" is the deceptive question that tries to compromise the environment with its opinion, and thus to establish a false strategy!... of the way to be, the way of being.

    Life!, living, gives enough references for each being to take note of its position. He knows what to do. But he evaluates more and values more what others say about what he should do, how he should behave...

    The being feels subjected to other beings!... And it is frightened when it has to refer to being a continuous and permanent creation. He is frightened when he does not have the power that he continuously claims over his body, over his actions, over his attitude...

    He despises life and living. And he goes through the uncomfortable situation of benefit, profit, loss, gain... His skin, his ideas, his dance ages... and thus he becomes an unreadable scroll.

    That's not the living... that calls for life!

    That is not the way of being that everyone should know -and does know- how to fulfil.

    Don't make of everyday life an inconvenience, please!

    To approach... approaching the ardent living: that which smiles at the permanent and continuous gifts of Providence. To the one that is seeking, because he is in the Mystery.  To the one that discovers, learns!, and is amazed.

    One must not accept oneself in the vulgar version of what evolution wants -that evolution of human demands. There is another evolution: the real one. The one that is not designed by the wise, the technological, the intelligent... That other evolution that perfumes us, encourages us and shows us infinite diversity, thus leaving behind everyday vulgarity.

    The task of living is to embark on the sea, to LOVE. It is not to drop anchor in the harbour.

    The task of living is not to anchor on the high seas... and to make living a conquest.

    The task of living is to sail without anchors, with the breath of the winds... that carry us in an infinite course.

    No need to arrive, we have to pass through.

    No need to depart, we already are here!

    But, yes. In these rhythms of humanity, if one wants to recognise living... it is an effort.

    An effort that is encouraged, that is referenced in the Eternal Mystery. An effort that is inherent in the being. That does not entail exhaustion! That does not give fatigue. On the contrary, it gives flight, it gives desire... and not precisely to "win", but to get rid of the ballast imposed by vulgarity.

    The Creator Universe waits with its gifts.

    The Mystery... the permanent and generous Creative Mystery, full of Mercy and Piety!... makes the effort not painful, not unpleasant. Rather, it is liberating. And so it is when the reference is Love, when the reference is The Lover.

    The effort, there, does not imply fatigue or tiredness or pain. It involves tenderness, discovery, creativity and encouragement.

    The enthusiasm for living is free! It is not a script! It is not a score! It is a gift that the living has!, and humans have tried -and are trying- to dominate, to control, to manage, to manipulate, to impose!

    In the subtle hope of a distant and -at the same time- intimate breath, the Prayer claims... exclaims... clarifies...

    ***

    Seguir Leyendo...

  •  

    Cada ser, en su insólita presencia como imprescindible y necesario…, debe asumir, descubriendo, cuáles son sus posiciones… en base a descubrir los servicios necesarios que se encuentra, que descubre. Con la advertencia, con el aviso del cuidado de la egolatría, la idolatría y la importancia personal.

    La Llamada Orante nos anima a… descubrirnos en lo que somos, en las dotes con las que nos han animado, y a disponerse a ejercitarlas según el descubrir de los llamados.

    Llamados de servicio, en los que cada ser se encuentra –al descubrirlos- sintonizado, agraciado, complacido y complaciente.

    A menudo –con frecuencia- se descubren obstáculos para alcanzar esa… “madurez”. La mayoría de las veces se deben a dos fuerzas habituales: una, la que descubrimos cuando nuestro lugar y nuestro sitio está ocupado, está invadido. Otra, cuando nos salimos de nuestras talentosas posiciones y aspiramos a otras… que no son las propias, sino que son las propagadas por los poderes, las costumbres, las leyes, las normas…; las llamadas “tradiciones”, que se hacen traiciones cuando no cumplen una necesidad.

    Tener en cuenta esas dos situaciones, que habitualmente van a estar. 

    Y con ellas aparece… aparece el ser, en su realización. Va superando esos dos obstáculos y se va haciendo espacio en su dimensión, por su valía, por su calidad, por su perseverancia…

    Poco a poco el ser se va situando, si respeta esas coordenadas de dificultades y supera su ego-idolatría de importancia personal… haciéndose anónimo entre los seres y resonando en la Creación, en el Misterio Creador.

    Y ser anónimo entre los seres implica adaptarse, plegarse, sintonizarse, diluir el sentido de poder, de mando y de orden… huyendo de radicalismos y posturas inamovibles.

    A lo largo de esa trayectoria, se encuentran halagos, premios, triunfos… ¡uf!, una cascada de aprecios y desprecios, con los que hay que relacionarse. Pero, en ese anonimato, no hacer aprecio de aquello que trata de impedirnos: impedirnos nuestro hacer, nuestro estar, nuestra visión de la vivencia personal; que, bajo la óptica de la oración –de la Llamada Orante-, está en referencia con el Misterio Creador. 

    ¡No podemos someternos a gustos personales que son consecuencia de una propaganda y un adiestramiento del entorno social, cultural, religioso! 

    Unos quieren que seamos abogados, otros quieren que seamos pilotos, otros quieren que seamos artistas… ¡Todo el mundo trata de opinar sobre lo que debemos ser y hacer. Y es fácil caer en la lisonja o en el deshoje permanente de la margarita.

    Esa “costumbre” del hábito de resaltar, de individualizar, de –en definitiva- ser protagonista ante el entorno… Porque el que es protagonista ante su propia identidad, no ejerce un protagonismo en su entorno. Más bien es una referencia. 

    Qué duda cabe de que, en ese transcurrir, aparece la propaganda dirigida a lo cómodo, a lo fácil… eludiendo responsabilidades, evitando compromisos…

    El vivir es integración, es comunión, es ¡convivencia! Y ello no impide nuestra personal posición. Y como en una orquesta, cada uno ocupa un sonido. Y si cada cual sabe estar en él, se producirá una armonía… útil, servicial para todos.

    No se debe pasar por alto… –puesto que cada ser es creado para una posición muy precisa, según la visión del Misterio Creador- no se debe pasar por alto el aporte original. La vida se hace vida y evoluciona en la medida en que innova, se renueva… 

    Las aparentes repeticiones… no lo son en la medida en que está la perseverancia, pero sí lo son en la medida en que se trata de repetir situaciones que no tienen el aporte sutil de cada uno: la originalidad. Ese detalle no debe faltar. Y no debe ser puesto en duda.

    Es habitual –por la civilización que se ha desarrollado, por las humanidades que transcurren- que “aparentemente” no se encuentre el sentido, el lugar de estar. Aparentemente. Y esté todo lleno y bullicioso, y nos inciten a pensar que la vida es así.

    Y de esa forma es fácil caer en la incompetencia, en la imposibilidad o en la crítica ácida continua y continuada de todo el entorno.

    ¡Cuidado!:

    Cuidar de la disposición y de la actitud… ante el conglomerado de intereses que se ciñen sobre cada uno.

    Caer en las trampas de lo que esperan los demás de nosotros, como si los demás fueran la referencia. 

    Y el que se hace referencia no reclama. Actúa. Permanece.

    El Sentido y la Llamada Orante nos cobija en nuestro desarrollo. Nos da los aditamentos… providencialmente… necesarios.

    Pero para percibirlos debemos “despejarnos” de nuestras propiedades personales: véase, nuestras características –que nos hemos definido como tales-. 

    Porque si no, ¡somos un impermeable! Y ya puede decir lo que sea y venir el mismísimo Espíritu Santo a decirnos qué es lo que tenemos que hacer, que nosotros seguimos con “lo nuestro”. 

    ¡Por Dios!

     Y es fácil la tendencia de “sentirse” imprescindible… –y eso es muy agradecido-, aunque se sea imprescindible. Sentirse como protagonista es, por una parte, frenar las capacidades y posibilidades de otros, y también, a la vez, hacer cómodos a los demás, asumiendo uno todos los huecos de la criba.

    Sí. Pueden resultar muy gratificante “los necesitados”, pero así damos pescado y no enseñamos a pescar.

    La gratificación, que surja por la consciencia plena y personal de saber que… se hace, se está y se va en el camino adecuado.

    Tener especial cuidado con el análisis de los errores, de los fracasos, de las culpas… Porque entre errores, fracasos y culpas podemos sucumbir. Literalmente.

    Porque siempre habrá “alguien” que tire la primera piedra, y luego estaremos apedreados.

    Las coordenadas que marcan las formas y acciones… delimitan y coartan nuestra creatividad, y nos hacen parecer “fracasos”, “errores” e inútiles. 

    Son mecanismos destructivos que se hacen auto-destructivos. Esos sistemas de comparación, como dice el dicho: “Las comparaciones son odiosas”. Ciertamente. Porque cada ser, en ese insólito estar, en su presencia, es imprescindible y necesario y es incomparable.

    “Se parece mucho…”. “Es igual que…”No.

    Es como a la hora de componer un puzle:

    .- Esta pieza se parece mucho a la que tendría que estar aquí, pero no cabe.

    .- Pues no es ésa.

    .- Pero se parece mucho.

    .- Ya, ya, sí…

    Hagamos una sintonía, de nuestra Llamada Orante, que nos permita entrar en las frecuencias de que somos seres creados hacia un sentido, que tenemos de referencia el Misterio Creador… y que en ello está el transcurrir de un vivir nuevo, renovado, que apuesta por la innovación, que apuesta por la creatividad, por el arte, por la belleza, por el servicio permanente… en la vocación.

    Fluir… sin obstáculos… sabiéndose asistido.

    Que la luz del amanecer, nos dé la constancia de que recién nacemos, por la instancia del Amor de Lo Eterno.

    Y así, asumamos el hacer convivencial, con el entusiasmo, el humor y la gracia de cada uno…

    ¡Sin miedo!

    ***

    Seguir Leyendo...

  •  

    Each being, in its unusual presence as indispensable and necessary..., must assume, by discovering, what its positions are... on the basis of discovering the necessary services that it finds, that it discovers. With the warning, with the advise to beware of egomania, idolatry and self-importance.

    The Prayerful Call encourages us to... discover ourselves in what we are, in the gifts with which we have been animated, and to be willing to exercise them according to the discovery of those calls.

    Calls of service, in which every being is -by discovering them- attuned, graced, pleased and complacent.

    Often –very often - obstacles are discovered in reaching that... "maturity". Most of the time it is due to two usual forces: one, the one we discover when our place and our site is occupied, is invaded. Another, when we step out of our talented positions and aspire to others... which are not our own, but they are those propagated by powers, customs, laws, norms...; the so-called "traditions", which become betrayals when they do not fulfil a need.

    Take into account these two situations, which usually are going to be there.

    And it appears with them... the being appears, in its realisation. He is overcoming these two obstacles and he is making room for himself in his dimension, due to his worth, his quality, his perseverance...

    Little by little, the being positions itself, if he respects these coordinates of difficulties and overcomes his ego-idolatry of self-importance... becoming anonymous among beings and resonating in Creation, in the Creator Mystery.

    Being anonymous among beings means to adapt, to bend, to tune in, to dilute the sense of power, of command and order... fleeing from radicalism and immovable positions.

    Along this path, we find compliments, prizes, triumphs... ugh!, a cascade of appreciations and contempt, with which we have to relate. But, in this anonymity, not to appreciate what tries to prevent us: to prevent us from doing, from being, from our vision of our personal experience, that, from the point of view of prayer -of the Prayerful Call- is in reference to the Creative Mystery.

    We cannot submit to personal tastes that are the result of propaganda and training from the social, cultural and religious environment!

    Some people want us to be lawyers, others want us to be pilots, and others want us to be artists... Everyone tries to give his or her opinion on what we should be and what we should do. And it is easy to fall into flattery or the permanent plucking of daisies.

    This "habit" the habit of standing out, of individualising, of -in short- being the protagonist in one's environment... Because being a protagonist of one’s own identity, does not exercise a leading role in his environment. He is rather, a reference.

     Undoubtedly, in this process, appears propaganda aimed at what is comfortable, easy... evading responsibilities, avoiding commitments...

    Living is integration, it is communion, it is coexistence! And this does not preclude our personal position. And as in an orchestra, everyone has a sound. And if everyone knows how to be in it, a harmony will be produced... useful, helpful to all.

    One should not overlook... -since each being is created for a very precise position, according to the vision of the Creator Mystery- the original contribution should not be overlooked. Life becomes life and evolves to the extent that it innovates, renews itself...

    The apparent repetitions... they are not so, to the extent that there is perseverance, but they are so, insofar as it is a matter of repeating situations that do not have the subtle contribution of each one: originality. This detail must not be missing. And it should not be questioned.

    Usually –due to civilisation that has developed, due to the humanities that are passing by- that "apparently" the meaning, the place to be, is not found. Apparently. And everything is full and bustling, and we are encouraged to think that life is like this.

    And in this way, it is easy to fall into incompetence, impossibility of constantly and continuously acid criticism of the whole environment.

    Watch out!:

    Be careful of the disposition and the attitude... in the face of the conglomerate of interests that surround each one of us.

    Falling into the traps of what others expect of us, as if others were the reference. 

    And whoever is a reference does not complain. It acts. It remains.

    The Sense and the Prayerful Call shelters us in our development. It gives us the providentially... necessary… accessories. 

    But in order to perceive them we must "clear" ourselves of our personal properties: i.e. our characteristics -that we have defined ourselves as such.

    Otherwise, we are as a raincoat! And it can be said whatever you want and the very Holy Spirit himself could come and tell us what we have to do, and we will still carry on with "our own business".

    For God's sake!

    And the tendency to "feel" indispensable is easy... -and that is very grateful- even if one is essential. Feeling as leading role oneself is, on the one hand, to curb the capacities and possibilities of others, and also, at the same time, making others comfortable, by assuming one all the holes in the sieve.

    Yes, "those in need" can be very gratifying, but this is how we give fish and do not teach how to fish.

    Gratification, arising from the full and personal consciousness of knowing that... you are doing, being and going in the right direction.

    Take especial care analysing errors, failures, and blame... Because between errors, failures and blames, we can succumb. Literally.

    Because there will always be "someone" to throw the first stone, and then we will be stoned.

    The coordinates that mark the forms and actions... delimit and restrict our creativity, and make us look like "failures", "errors" and useless.

    They are destructive mechanisms that become self-destructive. Those systems of comparison, as the saying goes: "Comparisons are hateful". Indeed, they are. Because each being, in its unusual being, in its presence, is indispensable and necessary and incomparable.

    "It looks a lot like...". "It looks just like...". No.

    It's like putting a puzzle together:

    .- This piece looks very similar to the one that should be here, but it doesn't fit.

    .- Well, that's not it.

    .- But it is very similar.

    .- Yeah, yeah, yeah, yeah....

    Let us tune in to our Prayerful Call, which allows us to enter into the frequencies that we are beings created towards a meaning, that we have the Creator Mystery as our reference point... and in this lies the flow of a new and renewed life, which is committed to innovation, to creativity, to art, to beauty, to permanent service... in our vocation.

    Flowing... unhindered... knowing that you are assisted.

    May the light of dawn give us the constancy that we are newly born, by the instance of the Love of the Eternal.

    And so, let's take on the work of living together, with the enthusiasm, humour and grace of each one of us...

    Without fear!

    ***

    Seguir Leyendo...

BÖN

Den bön som vi utövar är inte begränsat till någon religion. Vi tror att bön kan vara en befriare och ett helande instrument. Vår bön hänvisar till skapelsen, till de olika krafter som uppmuntrar oss utan att gå till ett specifikt namn eller trosuppfattning. I tron att bön är en väsentlig faktor för oss, har vi skapat en plats dedikerat uteslutande till bön: "Huset ljud av ljus, i Vizcaya i Baskien, norra Spanien. Här möts vi dagligen i bön och spirituell retreat .

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ

LA CASA DEL SONIDO DE LA LUZ
“La Casa del Sonido de la Luz” ARGI DOINU ETXEA se encuentra en la localidad de Ea, Vizcaya. Un espacio abierto para los alumnos de la Escuela Neijing, los cuales pueden realizar estancias de 1 a 5 días.
TIAN

TIAN

Neijing skolan huvudskola
RADIO OCH TV

RADIO OCH TV

Vår kommunikationskanal
INSPIRACIÓN FEMENINA

INSPIRACIÓN FEMENINA

Feminin Inspiration Association
SKOLOR

SKOLOR

Neijing skolor i världen